septiembre 27, 2009

Repetir

Antes de que un bebé produzca algo parecido a un balbuceo, un sonido fonético o una palabra, no hay cosa más esperada que salga de sus labios que una eructada.
Nosotros, en México me refiero, le decimos "repetir" a poner a un niño a sacar los gases para poder continuar con su comida o quedarse agusto al final de una toma de leche.
¿Alguien sabe por qué se le dice "repetir" a repetir?

P.S. YA SUBÍ FOTOS DE SANTI AL FEIS. Sin duda me falta una mejor cámara o más técnica para poder captar en un click lo agradable y lindo que es mi hijito, pero bueno, ya al menos se podrán dar una idea de lo hermosa que nos salió la creatura.

septiembre 12, 2009

Para Erika y Ana Laura

La lactancia me tiene absorta literal, práctica y emocionalmente.
Literalmente porque tantos años hablando el español y no me había percatado de que en nuestro idioma teníamos un verbo específico para una actividad que todos los mamíferos llevan a cabo pero que sólo en el caso de los humanos la llamamos lactar. Es tan breve –dos sílabas apenas- pero tan poderosa como las grandes palabras de nuestro idioma.
Prácticamente porque la vida de una mujer estrenada en mamá se rige por esta actividad. Dormir, bañarse, comer o hablar por teléfono se dan por cálculos que una hace sobre si el bebé acaba de comer o está por pedir a gritos la teta de su delirio.
Lactar me absorbe emocionalmente pues una vive la experiencia de la exclusividad (“sólo yo puedo alimentar a mi hijo”), de la entrega amorosa y mística (como cuando Jesús decía “este es mi cuerpo, coman y beban de él”) y de la libertad (siempre hay la alternativa del biberón así que lactar tampoco es obligación).
Adicional a ello, cuando lacto a Santi vivo una gratificación personal que no es exclusiva de las mujeres o de las madres, pero que las que entramos en este club podemos repetir varias veces al día: es la confirmación de que una puede producir desde dentro de sí algo muy bueno para otra persona (de hecho, el mejor alimento para un bebé), pues genéticamente fuimos dotadas para ello; pero como toda potencia necesita algo de voluntad para convertirse en acto.
En mi caso, además he contado con el monumental (sí, yo les pondría un monumento a las y los que militan, estudian y difunden los beneficios de la lactancia materna) apoyo y compañía de mis amigas nutriólogas Erika y Ana Laura. Ellas me acercaron los saberes antes de que tuviera la experiencia y en el no fácil tránsito para establecer la lactancia han estado con Santi y conmigo, orientándonos y animándonos a continuar porque ninguna experiencia, por más emocionante y grata que sea, se logra sin vadear algunos obstáculos.

septiembre 08, 2009

Aprendiendo a hablar

Por: Trk

En estos días he aprendido a hablar con Santiago. No puedo decir que las palabras que empleamos sean el lenguaje estándar, simplemente, nos miramos y él, a su manera, me dice lo que siente y yo, con todo mi ser y todas mis palabras, le muestro lo tanto que quiero estar con él.

Cuando Santiago se duerme en mi pecho, le hablo con el corazón y mi respiración; entonces le digo que lo quiero mucho y lo lindo que es respirar libre en el mundo. Cuando está inquieto, camino con él y le canto para que descubra que también en las canciones puede encontrar paz. Cuando está dormido, le digo con mis manos que está en buen lugar, y que nosotros y su ángel de la guarda velamos porque crezca feliz. Cuando lo cambio, le explico que no hay mayor amor en el mundo que el servicio a los más pequeños, a los más débiles; de esa manera quiero enseñarle lo que es la misericordia, una virtud que a veces pocas personas cultivan y creo que no lo hacen porque no ha habido alguien que las mire con el cariño con que miramos a Santi. Y así, las palabras que dice mi boca, mis manos, mis pasos y todo mi cuerpo van hilando historias, cantos y mensajes que él y yo compartimos; entonces empezamos los dos a balbucear, y balbuceando redescubrimos el mundo y el amor.