La verdad, nunca pensé en tomar el protagonismo que hoy tengo en este cortísimo proceso de 9 meses, o de 40 semanas que, como verán, matemáticamente no es lo mismo.
Pero así estamos hoy, Sara, el passenger y yo: la panza.
Me percaté de mi papel el viernes cuando llegamos a Memetla y un cubano (que le recuerda a Sara que se debe un viaje a Cuba desde los quince años) en lugar de saludar a Sara o al inquilino, me saludó a mi, la panza.
“Hola Panza”, dijo. Sara extendió la mano y puso la mejilla para dar y recibir el beso, pero todos entendimos que aquello era una formalidad automática que se ponía en función simplemente porque yo no tengo brazos ni doy besos (y sin embargo, acuno y transmito amor!!).
En cambio, soy el todo redondo que embelesa a Sara cada que se cruza por el espejo (imagínense que eso ocurre cada que va al baño!) y la burbuja vital en que el passenger navega pensando que así de grande es el universo.
Soy una pelota multiforme que a ratos se pone durita pero que también le gusta amanecer aguadita. Soy una bola de sangre, agua, nutrientes y fuego que algunos, como el papá del bebé, acarician como esperando que les prediga el futuro; y aunque sí, soy portadora de futuro, me falta mucho para leer o interpretar el porvernir. Soy un globo terráqueo que gira lento sobre su eje, pero nunca se detiene y un día voy a parir un volcán. Allí acabará mi historia y empezará otra. Ya verán.
El nombre del blog se ha vuelto premonitorio. Tardíamente ha llegado la maternidad a mi vida. Ahora me tocará esperar otros balbuceos y ayudar a que se produzcan. Sostengo que tener un hijo es como emprender un gran viaje. Yo ya compré el boleto y me han cortado el ticket. Este será el registro de este nuevo gran viaje; para algunos de Uds quizás perderá interés. Para mi, la necesidad de soltar palabras al aire en un campo abierto y con mucho viento, como es el Internet, también cambia.
junio 08, 2009
junio 03, 2009
El no poder de la imaginación.
A mi siempre se me ha complicado imaginarme el futuro. Recuerdo que cuando en las clases de orientación vocacional en la prepa se nos preguntaba "¿cómo te visualizas en 10 años?", me parecía una de las peores torturas que me podían hacer entonces.... de hecho, creo que esas cuestiones me ocasionaban más trastornos sicológicos que la claridad de mente que pretendían los sicólogos que las formulaban.... jajaja
Por eso ayer que me encontré a un compita, periodista-historiador devenido padre, a quien si en otra época me hubieran dicho que tendría una hijita yo habría respondido con un "no me lo imagino" me dio mucha ternura escuchar lo que me dijo:
"Aunque nada de lo que te digan de tener hijos cobra sentido hasta que los tienes, te puedo decir que con todo el rollo que implican -¡no traen instrucciones!- es perfectamente válido el cliché: no hay cosa más maravillosa que ser padre o madre".
Bueno, así me lo dijo .... y yo aún no me lo imagino (ni a él, ni a mi).
Je je
Por eso ayer que me encontré a un compita, periodista-historiador devenido padre, a quien si en otra época me hubieran dicho que tendría una hijita yo habría respondido con un "no me lo imagino" me dio mucha ternura escuchar lo que me dijo:
"Aunque nada de lo que te digan de tener hijos cobra sentido hasta que los tienes, te puedo decir que con todo el rollo que implican -¡no traen instrucciones!- es perfectamente válido el cliché: no hay cosa más maravillosa que ser padre o madre".
Bueno, así me lo dijo .... y yo aún no me lo imagino (ni a él, ni a mi).
Je je
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