No, no hay un error en el nombre de Gabiota, aunque el procesador de palabras insista en corregírmelo.
Tampoco hay error en los intentos de ella por corregir los errores sembrados por la familia, por la cultura, por la educación.
La conocí cuando éramos niñas. Jugábamos a las comiditas, a los desfiles de reinas y a montar una tienda de abarrotes. Es un decir que la conocí . Hasta ahora la conozco, o para ser más exactas, la empiezo a conocer y esta experiencia ha sido lo mejor del sábado y de la semana y mes pasados.
Ni las olimpiadas se comparan con descubrir el perfil nunca visto de una mujer cercana a una. A quien siempre pensaste viviendo la vida según el guión que nos repartieron a casi todas las del rumbo (de León, pues).
Ser una hija obediente y trabajadora con las labores de la casa, esforzada estudiante y profesional que hace sus encargos incluso a deshoras. Casada después de un largo y controlado noviazgo. Esperando los hijos que no estaba escrito que llegaran, pero sobretodo, esperando un compañero más que un esposo.
Esto último nunca le llegó pese a sus esfuerzos por construirlo. Hoy está sola, descubriendo una extraña obligación: la de cuidar de si misma, la de buscarse la vida sin marido, la de encontrar su felicidad fuera del guión familiar, la de encarrilar sus proyectos profesionales (como titularse) y sus anhelos personales (como tener su estudio personal de fotografía, una pasión oculta).
El día que estuve por su casa, había unas cinco fotos de ella misma, pegadas en el cuarto donde diario se cambia y se maquilla. En todas las fotos está sola y no pude reconocerla en ninguna. Verla en aquellas imágenes se me hacía tan difícil como reconocerla en sus reflexiones sobre lo que ha sido su vida desde que salió de la casa paterna para casarse y desde que salió de la casa matrimonial para no seguir viviendo una vida falsa, vacía, en silencio.
Gabiota: me encantó estar contigo y empezar a conocerte, ver tu empeño por corregir los errores sembrados y los miedos desperdigados en el camino.
P.S. Yo siempre le fui a Hillary Clinton, pero ahora -que va de bajada!!- me empieza a gustar Obama. A propósito de ello, les recomiendo el reportaje de El País, “La otra familia de Obama”, aquí.
El nombre del blog se ha vuelto premonitorio. Tardíamente ha llegado la maternidad a mi vida. Ahora me tocará esperar otros balbuceos y ayudar a que se produzcan. Sostengo que tener un hijo es como emprender un gran viaje. Yo ya compré el boleto y me han cortado el ticket. Este será el registro de este nuevo gran viaje; para algunos de Uds quizás perderá interés. Para mi, la necesidad de soltar palabras al aire en un campo abierto y con mucho viento, como es el Internet, también cambia.
agosto 25, 2008
agosto 10, 2008
Emociones olímpicas
¿No están ustedes “enchinados”? Si ya teníamos suficiente con vivir los últimos años viendo como, debajo de cada objeto, en la etiqueta de cada prenda, atrás de las cosas más importantes o insignificantes, casi siempre aparece la leyenda “made in china”, ahora nos tuvimos que soplar un par de días de ensalzamiento de la inauguración de los juegos olímpicos.
Debo aceptar que fui de las que programó el televisor para estar al filo de las 7 de la mañana del viernes muy puesta para ver la inauguración. Y también de las que mordió el anzuelo del presentador de televisa (López-Dóriga) sobre la gran incógnita que se resolvería momentos después: cómo iban a encender los chinos la llama olímpica. Sólo que los momentos se volvieron horas y las descripciones de las televisoras estorbaron al disfrute. Digo, hasta las ovaciones que supuestamente se llevaron las delegaciones de Irak y la anfitriona, tuvieron a bien narrarla en lugar de poner el sonido directo y por aquello de la regla no escrita de la televisión mexicana que no deja nunca espacios de silencio o de sonidos reales, el pelotón de comentaristas ajustaron sus relevos para no dejar de hablar ni cuando los propios actos del show de presentación de los juegos dejaban sin respiro!!! No en balde, la noche del mismo viernes, Tarito no podía dormir. Decía que estaba “enchinado”.
Ayer la cosa se compuso. Ver a los atletas en acción es tan espectacular como el show de inauguración. O más. Precisamente por que a los atletas le ves el rostro, sabes su nombre, su país o su edad; descubres el esfuerzo de cada uno de sus músculos y son inocultables la emociones que los inundan cuando atajan una pelota en el voley, o cuando caen mal del salto de las barras de gimnasia. Amor propio, ambición, autoestima, disciplina, voluntad: la combinación de cada atleta para llegar allí y competir será personalísima pero a mi me pone la piel de gallina, la universalidad humana de llegar a los límites y un poquito más allá.
P.S. Luego de 5 días, hoy cerraron los festejos por el 32 aniversario de Trk. La semana estuvo llena de sorpresas pequeñas y modestos regalos. Lo más abundante fue la cálida convivencia que nuestros amigos le regalaron, (o mejor dicho, nos regalaron), pero también se apuntan como destacados: el libro sobre Remedios Varo cortesía de Charly y Claus, la kurta y pantalón blanco (de sariks y su mamiuch), el vale de libros en Gandhi por cuenta de la Ibero, los pays de M.Mora, el último cd de los Foo Fighters y el recomendadísimo libro de “la medición del mundo”. Además, claro está el baile que se echó Trk con Jas. Gracias a todos!!
Debo aceptar que fui de las que programó el televisor para estar al filo de las 7 de la mañana del viernes muy puesta para ver la inauguración. Y también de las que mordió el anzuelo del presentador de televisa (López-Dóriga) sobre la gran incógnita que se resolvería momentos después: cómo iban a encender los chinos la llama olímpica. Sólo que los momentos se volvieron horas y las descripciones de las televisoras estorbaron al disfrute. Digo, hasta las ovaciones que supuestamente se llevaron las delegaciones de Irak y la anfitriona, tuvieron a bien narrarla en lugar de poner el sonido directo y por aquello de la regla no escrita de la televisión mexicana que no deja nunca espacios de silencio o de sonidos reales, el pelotón de comentaristas ajustaron sus relevos para no dejar de hablar ni cuando los propios actos del show de presentación de los juegos dejaban sin respiro!!! No en balde, la noche del mismo viernes, Tarito no podía dormir. Decía que estaba “enchinado”.
Ayer la cosa se compuso. Ver a los atletas en acción es tan espectacular como el show de inauguración. O más. Precisamente por que a los atletas le ves el rostro, sabes su nombre, su país o su edad; descubres el esfuerzo de cada uno de sus músculos y son inocultables la emociones que los inundan cuando atajan una pelota en el voley, o cuando caen mal del salto de las barras de gimnasia. Amor propio, ambición, autoestima, disciplina, voluntad: la combinación de cada atleta para llegar allí y competir será personalísima pero a mi me pone la piel de gallina, la universalidad humana de llegar a los límites y un poquito más allá.
P.S. Luego de 5 días, hoy cerraron los festejos por el 32 aniversario de Trk. La semana estuvo llena de sorpresas pequeñas y modestos regalos. Lo más abundante fue la cálida convivencia que nuestros amigos le regalaron, (o mejor dicho, nos regalaron), pero también se apuntan como destacados: el libro sobre Remedios Varo cortesía de Charly y Claus, la kurta y pantalón blanco (de sariks y su mamiuch), el vale de libros en Gandhi por cuenta de la Ibero, los pays de M.Mora, el último cd de los Foo Fighters y el recomendadísimo libro de “la medición del mundo”. Además, claro está el baile que se echó Trk con Jas. Gracias a todos!!
agosto 01, 2008
Alejandro y María
Hoy hace una tarde agridulce. Estuve un rato en mi feliz afición de bloguear y ser blogueada, de navegar por bitácoras.
Así di con la de Alejandro Aura, fallecido antier. No lloré su muerte sino el preludio. Sus 18 Cantos Rodantes son registro de dolor y lucha. Me acordé de mis muertos de cáncer y de mis vivos con cáncer. Aparte de las entradas más cabronas sobre su enfermedad, tiene unas entrañables sobre cocinar y sobre viajar….¿a dónde creen? En su post del 23 de julio dice:
¿Y a qué quiero yo ir a Estambul, qué se me perdió en Constantinopla?
Nada. ¿Hay algo de Bizancio que yo quiera tocar? Ninguna cosa. Quiero verlo,
Pero antes dar un paseíllo por Constanza a ver si le oigo a Ovidio un llanto,
Porque fueron tantos que alguno ha de quedar por ahí rondando.
Y enfrente, cruzando el Bósforo y preguntando por ahí a los que pasen,
Me gustaría poner mi pie en donde me imagine que es la huella de uno de aquellos
De Aquiles enojado y decir esta huella es mi pie junto al de Aquiles.
Les dejo el link por si les late: http://www.alejandroaura.net/wordpress/
También les dejo lo que era el tema original de este post, el dulcecito, pues.
Le llamo María y tiene sus labios dibujados con la perfección de una artista.
Suelo pensar en ella como una bebé pequeñita porque hace apenas unas semanas que llegó a casa de sus papás, unos de mis mejores amigos. Pero en realidad ella es robusta, cachetona y tan fuerte que a sus cinco meses ya sostiene su biberón y si la acuestas boca arriba toma impulso y se rueda hasta quedar boca abajo y hacer la postura del yoga en que uno se apoya en las manos para estirar la columna vertebral.
Además es bien portadita y sólo se desespera un poco (llora) cuando el hambre le aprieta. Por lo demás, sabe estar en los brazos de toda la gente quizá porque hasta hace unos días, muchos brazos con escaso vínculo la cargaban; ella no tenía papás…. o sí los tenía pero aún no los conocía.
María es adoptada pero eso no se le nota por ningún lado. Como es su derecho, ella se dedica a recibir el amor de sus papás, de sus abuelos, tías, primos, vecinos y conocidos de su familia (me incluyo); sus papás lloraron en el momento en que la vieron y cargaron por primera vez en el albergue; y como todos los bebés cuando se integra a una familia, revoluciona la vida de los que le rodean.
Lo único que hace diferente a de otros niños mexicanos, es que la ley en México no le reconoce a sus padres los derechos que se le reconocen a cualquiera y que para empezar su vida, ella debe conocer de qué está hecha nuestra burocracia institucional dedicada al cuidado de la niñez.
Sus padres esperaron el doble de los reglamentarios nueve meses de un embarazo y en ese tiempo debieron probar que eran aptos para ser papás. Expedientes, análisis de personalidad, comprobantes de ingresos, entrevistas, gestiones y más. Hasta aquí todo razonadamente aceptable (aunque no exento de las anécdotas absurdas que nuestras instituciones dedicadas al desarrollo integral de la familia contemplan).
Pero cuando todo ese proceso se ha solventado y finalmente se ha decidido que ella sería dada en adopción a sus ahora papás, desahogar el juicio de adopción toma “al menos” otros dos meses en que ella no puede ser registrada y tener su acta de nacimiento.
Sin esta acta, la bebé no puede ser inscrita en el Seguro Social ni recibir la atención médica pública a que también tiene derecho porque sus padres son trabajadores cotizantes.
Además, a su mamá le fue negada la prestación laboral de permiso por maternidad de tres días (una prestación interna de su empresa) para recibir a María y mucho menos le autorizaron la licencia por maternidad de 45 días que cualquier mamá trabajadora tiene derecho al recibir (nacer) su bebé, precisamente porque María no tiene Acta de nacimiento y no puede ser dada de alta ante el IMSS pero, sobre todo, porque esta institución no contempla que esta prestación se otorgue a las madres por adopción.
Para colmo de las distinciones, a María se le cuestiona si puede disfrutar de la prestación de un seguro médico privado contratado y pagado por sus padres con antelación que cubre a los hijos nuevamente porque las condiciones de este seguro indica que dichos bebés deben ser registrados al mes de nacidos (y ya dijimos que María de cinco meses, tiene que esperar al menos dos meses más para recibir su Acta) y no contempla la cobertura de enfermedades congénitas para los bebés adoptados es decir, que puede llegar –y de hecho, la mayoría de los adoptados llegará- a sus familias meses después de haber nacido.
Los que hemos conocido a María nos ha cautivado (creo!), agradecemos que la vida haya plantado a nuestros amigos, sus papás, esta florecita en sus vidas. En resumen, estamos muy contentos de conocerla, jugar con ella, cuidarla, amarla. Pero uno debe seguir diciendo las cosas que faltan para que la adopción en México sea una forma diferente de integrar una familia con iguales condiciones y plenos derechos, tanto para los niños adoptados como para los padres adoptivos.
Pequeña María: Bienvenida a casa. Espero que cuando crezcas y te platiquemos estás cosas que pasaban en el país y en la época en que te tocó llegar, nos parezcan absurdas, por que lo son. Pero espero (así como se oye!) con más ansia, que te salgan ya tus primeros balbuceos. A-gu-gu-ta-ta dirás y yo lo celebraré en este mismo lugar.
Así di con la de Alejandro Aura, fallecido antier. No lloré su muerte sino el preludio. Sus 18 Cantos Rodantes son registro de dolor y lucha. Me acordé de mis muertos de cáncer y de mis vivos con cáncer. Aparte de las entradas más cabronas sobre su enfermedad, tiene unas entrañables sobre cocinar y sobre viajar….¿a dónde creen? En su post del 23 de julio dice:
¿Y a qué quiero yo ir a Estambul, qué se me perdió en Constantinopla?
Nada. ¿Hay algo de Bizancio que yo quiera tocar? Ninguna cosa. Quiero verlo,
Pero antes dar un paseíllo por Constanza a ver si le oigo a Ovidio un llanto,
Porque fueron tantos que alguno ha de quedar por ahí rondando.
Y enfrente, cruzando el Bósforo y preguntando por ahí a los que pasen,
Me gustaría poner mi pie en donde me imagine que es la huella de uno de aquellos
De Aquiles enojado y decir esta huella es mi pie junto al de Aquiles.
Les dejo el link por si les late: http://www.alejandroaura.net/wordpress/
También les dejo lo que era el tema original de este post, el dulcecito, pues.
Le llamo María y tiene sus labios dibujados con la perfección de una artista.
Suelo pensar en ella como una bebé pequeñita porque hace apenas unas semanas que llegó a casa de sus papás, unos de mis mejores amigos. Pero en realidad ella es robusta, cachetona y tan fuerte que a sus cinco meses ya sostiene su biberón y si la acuestas boca arriba toma impulso y se rueda hasta quedar boca abajo y hacer la postura del yoga en que uno se apoya en las manos para estirar la columna vertebral.
Además es bien portadita y sólo se desespera un poco (llora) cuando el hambre le aprieta. Por lo demás, sabe estar en los brazos de toda la gente quizá porque hasta hace unos días, muchos brazos con escaso vínculo la cargaban; ella no tenía papás…. o sí los tenía pero aún no los conocía.
María es adoptada pero eso no se le nota por ningún lado. Como es su derecho, ella se dedica a recibir el amor de sus papás, de sus abuelos, tías, primos, vecinos y conocidos de su familia (me incluyo); sus papás lloraron en el momento en que la vieron y cargaron por primera vez en el albergue; y como todos los bebés cuando se integra a una familia, revoluciona la vida de los que le rodean.
Lo único que hace diferente a de otros niños mexicanos, es que la ley en México no le reconoce a sus padres los derechos que se le reconocen a cualquiera y que para empezar su vida, ella debe conocer de qué está hecha nuestra burocracia institucional dedicada al cuidado de la niñez.
Sus padres esperaron el doble de los reglamentarios nueve meses de un embarazo y en ese tiempo debieron probar que eran aptos para ser papás. Expedientes, análisis de personalidad, comprobantes de ingresos, entrevistas, gestiones y más. Hasta aquí todo razonadamente aceptable (aunque no exento de las anécdotas absurdas que nuestras instituciones dedicadas al desarrollo integral de la familia contemplan).
Pero cuando todo ese proceso se ha solventado y finalmente se ha decidido que ella sería dada en adopción a sus ahora papás, desahogar el juicio de adopción toma “al menos” otros dos meses en que ella no puede ser registrada y tener su acta de nacimiento.
Sin esta acta, la bebé no puede ser inscrita en el Seguro Social ni recibir la atención médica pública a que también tiene derecho porque sus padres son trabajadores cotizantes.
Además, a su mamá le fue negada la prestación laboral de permiso por maternidad de tres días (una prestación interna de su empresa) para recibir a María y mucho menos le autorizaron la licencia por maternidad de 45 días que cualquier mamá trabajadora tiene derecho al recibir (nacer) su bebé, precisamente porque María no tiene Acta de nacimiento y no puede ser dada de alta ante el IMSS pero, sobre todo, porque esta institución no contempla que esta prestación se otorgue a las madres por adopción.
Para colmo de las distinciones, a María se le cuestiona si puede disfrutar de la prestación de un seguro médico privado contratado y pagado por sus padres con antelación que cubre a los hijos nuevamente porque las condiciones de este seguro indica que dichos bebés deben ser registrados al mes de nacidos (y ya dijimos que María de cinco meses, tiene que esperar al menos dos meses más para recibir su Acta) y no contempla la cobertura de enfermedades congénitas para los bebés adoptados es decir, que puede llegar –y de hecho, la mayoría de los adoptados llegará- a sus familias meses después de haber nacido.
Los que hemos conocido a María nos ha cautivado (creo!), agradecemos que la vida haya plantado a nuestros amigos, sus papás, esta florecita en sus vidas. En resumen, estamos muy contentos de conocerla, jugar con ella, cuidarla, amarla. Pero uno debe seguir diciendo las cosas que faltan para que la adopción en México sea una forma diferente de integrar una familia con iguales condiciones y plenos derechos, tanto para los niños adoptados como para los padres adoptivos.
Pequeña María: Bienvenida a casa. Espero que cuando crezcas y te platiquemos estás cosas que pasaban en el país y en la época en que te tocó llegar, nos parezcan absurdas, por que lo son. Pero espero (así como se oye!) con más ansia, que te salgan ya tus primeros balbuceos. A-gu-gu-ta-ta dirás y yo lo celebraré en este mismo lugar.
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