Quizá ella ya se haya ido. Quizá sólo salga de la selva para despedirse del mundo. Quizá algún día la pueda conocer.
Una pequeñísima llama de esperanza arde aún por ella. Oro desde el jueves pasado por que no se extinga: ni la llama, ni la esperanza, ni ella.
Pascuas de liberación para Ingrid Betancourt.