septiembre 25, 2007

De Chihuahua a Estambul (pasando por Iztapalapa)

Este fin de año tiene varios de los componentes que me excitan en la vida: trabajo bajo presión, contactos con gente que piensa los problemas de las ciudades y algunos viajecillos en puerta.

Les cuento:
1) Este trimestre tres de mis cuatro materias de la Maestría se centran en aplicaciones prácticas de la planeación. Estaremos trabajando en Talleres Barriales con vecinos del centro histórico de la Delegación Iztapalapa, bajo la batuta de mi profe “Tito”, un uruguayo relindo que nos vino a dar clase; esto implica mucho trabajo de campo que deberá combinarse con lo de las otras materias: técnicas de investigación urbana y economía urbana. Además, para antes de diciembre debo entregar y aprobar mi protocolo de tesis, como lo exige CONACYT.

2) Me fue aceptada una ponencia en el 2º Congreso Nacional de Suelo Urbano que se celebrará en Chihuahua a mediados de Octubre. Ya aparezco en el Programa (se siente raro), aunque por el momento estoy resolviendo los a$pecto$ prácticos de mi traslado y estancia. Nomás el vuelo desde la Ciudad de México sale en 3500, medio mes de student budget, no hay que ser….

3) El Lincoln Institute of Land Policy (Instituto Lincoln de Políticas de Suelo) me acaba de aceptar en uno de sus cursos en línea que tratará de acceso al suelo para pobres en América Latina. Auméntele un kilo de lecturas por semana a lo que ya de por sí tengo y yo aquí posteando….

4) La mejor de las news del año: Tarik y yo nos vamos a Estambul, de vacas el fin de año. ¡No más sueños pospuestos: Ya tenemos los pasajes!

La que me espera.

septiembre 24, 2007

Woldenberg y Villalobos para el Consejo General del IFE

1. Creo que aún estoy calladamente enamorada de Pepe Woldenberg. A esta conclusión he llegado porque cada vez que él habla, como dice Gloria Trevi, “yo le creo, le creo, le creo, le creo”.
Escuché hoy en las news que él, con un grupo de otros “notables-abajo-firmantes”, hicieron una carta (a los ciudadanos nos queda hacer cartas!) que enviaron a los congresos estatales apoyando la reforma electoral que, como saben requiere de 17 votos de los Congresos Estatales para cobrar vigencia la reforma constitucional. Como la misiva no fue pagada como desplegado, su texto se ha podido conocer en versiones citadas por comentaristas radiofónicos. Aún no tengo el texto completo como para comentarlo. Lo buscaré. Pero por lo pronto digo que si lo firma JW ps yo le creo y la suscribo. No me juzguen de opinión cambiante (que también lo soy, pero no en este tema), porque creo que JW et al apoyan lo que yo apoyo y he apoyado de la reforma como quedó, a saber: la des-spotización de las campañas, la prohibición de la contratación de mensajes directamente por los partidos y los particulares. … y han preferido no poner el acento en lo que faltó y que es lo que a mi me dejó insatisfecha: el fortalecimiento del sistema de partidos sin contrapesos y basados en el dinero y los recursos público s, no en los debates, la transparencia y rendición de cuentas o la apertura a la sociedad.
En fin, dado que es probable que la reforma se ratifique y empiecen a buscar a los sustitutos de Ugalde y otros dos, me adelanto para proponer el regreso de Pepe Woldenberg y a Hugo Villalobos para el Consejo General del IFE. Por favor, comentaristas periodísticos que visitan este sitio, hagan eco de esta propuesta, plis.

2. Este rincón de la blogósfera ya ameritó una cita textual en una conocida columna de chismes políticos en un periódico de mi bonito León, Gto. Ajá, el a.m. sin acreditar la fuente (¿es falla o estilo?) comentó en sus Asteriscos de la semana pasada lo que aquí se postea. Ni modo, así pasa cuando una está fuera de LOS MEDIOS pero me queda la satisfacción de decirles, estimados lectores, que Ustedes lo leyeron primero aquí que en a.m. Je je.

3. El contacto epistolar con el Diputado Magallón continúa. Me plantea que es indebido publicar una conversación particular (ciudadana-diputado) . Yo me defendí como se hacerlo: con palabras y argumentos. Luego les cuento.

septiembre 17, 2007

A toro pasado, pero no muy pasado

La reforma electoral ya pasó y a mi la semana se me fue en terminar un trabajín y moverme al Distrito para reiniciar las clases.
Pero no le quité un ojo al debate. Alcancé a seguir parte de la “cadena nacional voluntaria” de las televisoras y desde ese día quería poner el post. En el inter, resulta que de los 19 diputados guanajuatenses a los que les escribí sólo uno me contestó y miren que respuesta:
“Es una pena que la información que usted tiene sobre las reformas, tanto la fiscal como la electoral sea solo la que publican los medios de comunicación, los cuales tienen secuestrada la inteligencia de la mayoría de los Mexicanos, que creen como verdad absoluta lo que dicen las televisoras, estaciones de radio y periódicos. que no se ha dado cuenta que los medios tienen gran interés en que no salga la reforma electoral? la cual contiene una prohibición para que los partidos puedan contratar espacios publicitarios en cualqueira (sic) de estos medios; imaginese (sic) la cantidad de dinero que no les va a ingresar….”
Por supuesto, yo no me sentí aludida por que no me informo sólo por la televisión así que seguí leyendo la respuesta de “mi diputado”.
El señor Magallón, ex dirigente del PAN estatal, me aclaró que el PAN buscaba la substitución escalonada de los consejeros electorales “a partir del 2010”, que era falso que del aumento a la gasolina fuera una propuesta de su partido y que en cambio, el PAN apoyaba la reforma fiscal “condicionado a la desaparición inmediata del impuesto sobre la tenencia de vehículos, un programa de austeridad del gobierno federal, en el que se comprometa a desaparecer secretarías de estado como la funcion (sic) pública, el INEGI, unificar todas las instancias de cultura en una sola dependencia y otras reducciones de ausetridad (sic) completas”.
Oooops nuevamente entre el dicho y el hecho hubo un trecho. Las reformas votadas por el partido del Dip. Magallón no dicen esto, pues la remoción de los consejeros, si bien será escalonada, empezará antes de 2009, es decir de las elecciones intermedias y el impuesto a la tenencia de vehículos se pospuso hasta el 2012 (Y el Dip. Magallón lo votó así!).
Con todo y sus dichos, el Diputado Magallón eludió comentar o responderme en lo central de mi propuesta (y que sigue siendo la propuesta de miles de mexicanos), a saber: que las elecciones cuesten menos.
Hoy que la reforma ya pasó, que ya se hizo constitucional el gasto de los partidos, se confirma que el ahorro que traerá la eliminación de los spots pagados a la radio y la TV, no se traduce en una disminución sustancial del financiamiento público a los partidos y sus burocracias. La fórmula para calcular las prerrogativas a los partidos, en años electorales y en los no-electorales se mantiene prácticamente (y en ciertos rubro se incrementa), pues consiste en multiplicar el número de ciudadanos inscritos en el Padrón Electoral por 65% de salario mínimo en el DF. La propuesta de organizaciones civiles, que hice mía y a la que traté que los Diputados atendieran es que la base de cálculo sea la Lista Nominal por el 10% del salario mínimo del DF. Con ello y otras acciones propuestas como contar con un solo Instituto electoral nacional, efectivamente el financiamiento público a los partidos bajaría un 50% de los niveles actuales y las elecciones en general se abaratarían.
Pero no. Los partidos se quitaron el yugo de las televisoras y las radios, pero no renunciaron al dinero. (Para cálculos y proyecciones sobre el gasto con la anterior y la nueva ley, consulten http://www.comiteconciudadano.blogspot.com/)
Tampoco, por ejemplo, se hicieron sujetos obligados de la ley federal de transparencia, ni modificaron las sanciones para los que violen los gastos de campaña, ni siquiera fortalecieron los mecanismos de integración para que los órganos electorales ciudadanos lo sigan siendo.
“Hay tanto por cambiar” dice el Diputado Magallón. Quizá podamos ¿empezar? ¿continuar?, cambiando la imagen que mucha gente como el Diputado tienen de uno, de los ciudadanos. Lo digo porque su carta de respuesta concluyó así:
“Bueno, en fin, hay tanto que cambiar, en una sociedad indiferente, que no participa, un pueblo globero y futbolero, manipulado por los medios, que no tiene identidad nacional, que solo le interesa tener bienes materiales, comodidades y placer. pero bueno ya llegará el día en que surga (sic) un México nuevo y yo quisiera llegar a verlo. ¿usted no?
Si es posible después le platicaré más verdades de lo que ocurre en el congreso y las iniciativas que tiene acción nacional, que no salen publicadas porque nosotros no les damos dinero a los medios, por eso nos odian y quisieran regresar a la época del PRI que les hinchaba los bolsillos de lana. Gusto en saludarla y que Dios la bendiga”.
Así lo dijo.


P.S. No niego ni desconozco los avances de la reforma electoral aprobada, pero estoy lejos de sentirme satisfecha.

septiembre 08, 2007

Escribale a su diputado

Dice Ramiro que escribo mucho en cada post. Así que ahora me moderaré.
Yo no lo sabía, pero Guanajuato tiene 20 diputados federales, o sea, que aparte de los 14 que entraron por el voto directo en sus distritos, otros seis agarraron curul por representación proporcional. De nuestros 20 diputados federales, 17 son panistas y uno respectivamente del PRI, PRD y PT.
A 19 de ellos, les acabo de escribir una carta donde les comento de mi adhesión a la campaña Ya bájenle; como ciudadana les pido “muy atentamente” que pugnen al interior de su partido y bancada para que la reforma electoral no se debata sólo entre las cúpulas y dirigentes partidistas, que no se ligue su aprobación a otras reformas legales, sino que se atiendan las propuestas de diversas organizaciones civiles, entre ellas, las que promueve la campaña de Ya Bájenle.
Les platico esto no por que la carta sea la gran acción por la que voy a pasar a la historia, sino por la intriga que me causa saber si los diputados checan su mail y se dignan contestar cuando una ciudadana les escribe. Hagan sus apuestas. Por mi parte, en cuanto reciba una respuesta se las estaré notificando por aquí.

P.S. Les recomiendo que tengan en sus sitios de consulta el de la Cámara de Diputados http://www.cddhcu.gob.mx/ Allí, la primera opción del menú de la izquierda es "Información de diputados". Al entrar, van a encontrar los datos de cada diputado; si no conocen a los suyos, los piden por Estado, por Distrito o por nombre.... El sistema les indica a qué Comisiones pertenecen (o sea, supuestamente en qué asuntos trabajan), al igual que las iniciativas que han presentado, las asistencias y faltas y el sentido de sus votos. Una útil herramienta para monitorear a nuestros representantes.

septiembre 05, 2007

Reforma electoral: ¿dejar hacer? ¿dejar pasar?

Hace más de una década tuve mi primer gran “enganche” con la cosa pública. El debate sobre la reforma electoral prendió en diversas organizaciones civiles y aunque en los medios electrónicos no se ventilaba mucho, los periódicos reflejaban una pluralidad de puntos de vista que a mi me abrieron los ojos, en muchos sentidos.
Fue mi primer atascón periodístico. Yo esperaba cada día los diarios y, La Jornada en especial, la devoraba completa. Iba a las bibliotecas públicas a ver los otros periódicos (por que, claro, yo no tenía para comprar ninguno). Me gustaban los análisis y las tomas de posición de diversos actores sobre la ciudadanización de los órganos electorales, la peculiarísma posición de ciudadanos de tercera de los habitantes de la capital del país, la importancia de los procedimientos para votar y contar los votos a fin de que se confiara en las elecciones.
También tuve uno de mis primeros enamoramientos intelectuales. José Woldenberg sencillamente me encantaba. Su trayectoria de “lucha en la izquierda” en los setentas, su trabajo académico y su tránsito a la lucha por los derechos electorales me atraían cañón (tanto como me intrigaba que su mujer fuera la Secretaria de Estado más greñuda e inteligente que se veía por esa época. Me refiero, claro a Julia Carabias). Mi sueño era conocerlo (y llegué a ir a una conferencia con él), entrevistarlo (nunca lo hice), tener un libro autografiado por él (y es el único autógrafo que he recabado para mi colección).
Finalmente, también fue uno de los primeros asuntos públicos en los que yo quise trabajar, comprometerme para aportar algo para la transformación del país. En 1996 y1997, recién egresada de la licenciatura, tuve oportunidad de trabajar en el instituto electoral estatal, en la época de otra de las personas que admiro en el ámbito público y personal: Hugo Villalobos.
Luego me vino el desencanto. Me agotó lo electoral . El énfasis extremo en cuidar los procedimientos (las boletas impresas en papel seguridad, la tinta indeleble); en entregarle muy parcialmente el poder a los ciudadanos en la organización electoral (me refiero en particular a los consejos distritales y municipales); en el fortalecimiento brutal del poder de los partidos políticos (en cuanto a la disposición de recursos públicos y el completo control de las reglas y posibilidades para participar en política) ; así como el incomprensible derroche de recursos por la duplicidad de organismos electorales (por las dietas y prerrogativas de que disfrutan en años no electorales) simplemente me alejó de lo que inicialmente me había enganchado a esta lucha.
No es que hoy me sienta de nuevo atraída por el debate de la reforma electoral. De hecho, no veo que haya tal cosa. Pero me siento obligada a no verla pasar, así sin más. Me enoja que 15 años después los partidos y los políticos supongan que la electoral es una materia que la pueden “reformar” sin los ciudadanos (a cambio de la cabeza de un tal Ugalde o por los pesos de otra mal llamada Reforma… fiscal), o que al país le va a servir de algo el fortalecimiento del “sistema de partidos” por la vía del dinero público y las prerrogativas, y no por la del debate e inclusión de otras posiciones, que no pasan ni quieren pasar por los partidos políticos tal cual están ahora.
Por ello, me he adherido a la campaña “Ya bájenle” organizada por Alianza Cívica . Esta campaña tiene entre sus objetivos:

* Reducción por lo menos a la mitad del financiamiento público a los partidos políticos.
* Derogación de la disposición que establece que el financiamiento público a los partidos se duplica en años de elección.
* Prohibición de la compra de espacios en TV para los partidos políticos o para cualquier otra persona con fines de realizar campañas políticas electorales.
* Entrega del 100% de los tiempos oficiales a la autoridad electoral para su reparto entre los partidos políticos bajo un principio de equidad previsto en la Ley (semejante al actual que prevé 30% de reparto igualitario y 70% de acuerdo a su votación anterior).
* Fortalecer la capacidad de la autoridad electoral para fiscalizar los gastos e ingresos de los partidos y emitir sanciones oportunas.
* Aumentar la sanción electoral, incluso la anulación de candidaturas y la anulación de elecciones a quienes rebasen los topes de campaña o violen los topes de aportaciones individuales.

La campaña Ya bájenle no incluye por ahora, pero yo sí lo propongo, la creación o fusión de un solo instituto o servicio electoral nacional, para acabar con la duplicidad de instituciones electorales que desperdician los recursos escasos de nuestro país. La idea soberanista de los Estados de la República y la complejidad de organizar elecciones locales y federales simultáneas son una coartada más de los partidos políticos y de los burócratas electorales para seguir viviendo del dinero público.
Te invito a que te adhieras a la campaña Ya bájenle. Pero hazlo pronto pues, como leemos en las noticias, los partidos ya tienen acuerdos hasta para reformas constitucionales sin tocar asuntos esenciales para que nuestra democracia no se quede enana, sino que se desarrolle.
Entra a www.yabajenle.org.mx para adherirte en línea a la campaña; también puedes escribirle a tu diputado (claro, primero te enteras quién es tú diputado, porque seguro tienes uno y le pagas re bien!) para que conozca tu posición y en algún momento dado considere que su voto debe responder a ti y no únicamente a su dirigente de partido; invita a tus contactos a que se adhieran o producir mensajes para convencer a otros de la urgencia de esta acción.

septiembre 03, 2007

Cuando llueve en mi ciudad

Amo a mi ciudad, León. La amo y siempre que estoy fuera, de mente o cuerpo, o ambas, quiero regresar a ella: a trabajar por ella, a vivir en ella, a transcurrir y ver crecer aquí a mis hijos.
Pero en días como hoy, la odio. O mejor dicho, odio a las gentes que le han hecho volverse tan desastrosa en días lluviosos.
De pequeña mis tías eran de la idea de que con lluvia no se sale a la calle. Que en época de aguas poco hay que hacer fuera de casa, para acabar pronto, que el agua del cielo es sinónimo de fin de cualquier actividad cotidiana fuera del hogar.
Siempre critiqué eso. Se me hacía típico de un provincianismo que contradecía mi aspiración metropolitana cultivada tempranamente en el rincón de la provincia que en efecto, es León.
Pero aquí tengo a la ciudad empeñada en contradecirme y validar esas ideas de mis tías que tan shokeantes (chocantes) me resultan.
Son las 8:45 de la noche y acabo de regresar “de la calle”. A las 8 p.m. salí en coche decidida a visitar a mi madre, a saludar a una pariente que está por iniciar un viaje a tierra santa, a llevar una ropa a una prima, a hacer unas compras al supermercado. Es decir, a hacer cosas que uno hace en su ciudad amada.
Ya llovía cuando muy bañada y arreglada tomé el auto y me enfilé. Puse el ipod para ir cantando bajo la lluvia. Iba muy contenta. Llamé a mi madre para avisarle que estaba en camino.
Primer chubasco. Me advirtió que en el Centro, donde ella vive, la lluvia ya había inundado las calles y el agua estaba “de lado a lado”, es decir, de calle a calle y las banquetas ya no se distinguían. Ella había llegado de casa de mis tías, distante a unas 3 cuadras, 7 minutos caminando, y había regresado hecha una sopa, el agua subió sobre sus tobillos, sin llegar a las rodillas.
Pensé que eran exageraciones que sirven para validar la idea provinciana que ya he explicado en que milita mi parentela.
Pero no. Apenas llegué al libramiento norte los encharcamientos en esta vialidad de 3-4 carriles por sección, mezclado con la falta de rayas bien marcadas y demás señalamientos obligaban a todos los autos a ir muy lento, temerosos todos de caer en baches que de día son evitables, pero de noche y con lluvia ni siquiera se adivinan mas que cuando uno está ya dentro.
Luego, las obras interminadas del “distribuidor vial” papal (ajá, en León a la magna obra la bautizaron Juan Pablo II en honor de ya saben quien, a ver si eso nos vale una indulgencia) fue otro elemento disuasor para andar en la calle bajo la lluvia. Pero aún no me daba por vencida. Entrar al López Mateos, nuestro glorioso Eje, y pretender dar vuelta a la izquierda, para ir al supermercado, implicaba entrar en una semiglorieta que está al lado de los bomberos. Pero allí ya no era calle sino alberca y casi con olas.
Traté de tomar otra calle, la del costado de la Deportiva Estatal. Igual: inundada de lado a lado.
Hoy leí que el rector de la UNAM alertaba que en México hay muy pocos ingenieros. Una de tantas notas, me dije por la mañana. Pero a estas horas de la noche entendí el lamento de De la Fuente. Y agregué: no solo tenemos pocos, sino han de ser muy malos, pues al menos los que han construido y pavimentado a León, mi ciudad, lo han hecho pésimo. Ninguna calle, ni ancha ni angosta, ni nueva ni vieja, ni empedrada ni pavimentada, ninguna pues, desagua correctamente, y eso que la lluvia que caía no era precisamente tormenta, era intensa, pero fina. No, no era un chubasco.
Así decidí que no había que tentar a dios de paciencia y busqué regresar a casa. Consumidos 45 minutos en no más de 3 kilómetros a la redonda y por todos lados la incertidumbre de circular. Claro, no únicamente para los que vamos en auto. Los peatones esperando la ola de agua puerca que obligadamente los coches les salpican al pasar, los usuarios del transporte público esperando infructuosamente en las paradas, los ciclistas circulando por las inexistentes o borradas ciclovías.
Ya nomás me faltaba ver lo que ví en el último tramo hacia mi casa (que no es la primera vez que lo veo, pero sí la primera que lo escribo), para que mi amor por mi ciudad tornara en tristeza, coraje, desesperación. Vivo por donde hay un arroyo que el gobierno se empeñó en “canalizar”, construyendo una “cubeta” cuya capacidad de construcción sobrepasa, según los cálculos técnicos, en varias veces la cantidad de agua que hasta la más copiosa tormenta obligaría a cargar. Esta obra se hizo hace cosa de un año. Se invirtieron más de 20 millones de pesos e incluyó también el empedrado del “segundo cuerpo de la vialidad”, es decir una calle de dos carriles para los autos.
Supuestamente con esta obra no habría prácticamente nunca problemas de inundación sobre este arroyo. Los funcionarios de obras públicas llegaron a decir (en las juntas con los vecinos que nos oponíamos a esa obra) que los cálculos era por sobre la norma, “calculado a mil años”.
Pero en mucho menos tiempo que mil años aquí está la genialidad. Ahora el agua de lluvia corre por la vialidad, porque las bajadas hacia el cauce construido y revestido del arroyo no son suficientes ni están en los puntos necesarios y los que existen se llenan de piedras y tierra que los tapan con el mismo azolve de la vialidad. ¿Qué ganamos con esta obra? ¿Quién ganó con su construcción? Si todas las obras sobre o entorno a los arroyos, los cuales son el fundamento de cualquier sistema de drenaje pluvial natural, se han hecho en León con los cálculos y la visión que este que está cerca de mi casa (o con otros peores!), no hay que buscar mucho las razones por las que nuestra ciudad, mi querido León, es un desastre cada que llueve poco o mucho, fuerte o chipi-chipi. Siempre es igual…. Pero, ¿hasta cuándo lo será?